Derbi Senda 50 SM

Hola a todos/as.

Hoy os quiero explicar como fue la experiencia de comprar mi primera moto. En Junio de 1999 acabé 1º de bachillerato. Había sido un curso un poco raro.

Llevaba 10 años en el mismo colegio, con los mismos compañeros, el mismo entorno etc… y de golpe y porrazo me encontré haciendo bachillerato en un instituto público, con todos los compañeros nuevos (excepto Joan, que fue el único que eligió ese instituto conmigo), profesores nuevos, estilo educativo nuevo… En resumen, que era una época de cambios en mi vida.

Volvamos a Junio del 99.

Con 16 años ya podía trabajar legalmente. En la empresa donde trabajaba mi padre, era costumbre contratar en verano a los hijos de los trabajadores para suplir las vacantes vacacionales del almacén (mi hermano mayor ya lo hizo en su dia), así nos sacábamos unos dinerillos para pasar el curso estudiantil.

Dicho y hecho. Me pongo a currar medio Junio, todo Julio y Agosto en un almacén de material eléctrico (empresa AGUT, los de Terrassa muy posiblemente la conocerán). El dinero que ganaría ya tenía destino.

Me pasé todo el verano repasando una, dos y mil veces el folleto publicitario que me dieron en el concesionario Derbi, imaginando que ya conducía la Senda, soñando que llegaba al instituto en moto y no en bus como hasta entonces.

Llegó Septiembre.

Tenía el dinero. Me saqué la licencia de ciclomotor en 2 días (no es exacto, pero no había examen ni nada, solo 2 o 3 clases presenciales) y a correr a la Derbi!!

Inicialmente no sabía si elegir el modelo SM o el off road, porque las supermotard me parecían un tanto extrañas. Eso de una moto de campo con ruedas de carretera… sobretodo estéticamente el tren delantero no lo veía muy claro. Nada, el señor vendedor de motos de Derbi me lo arregló en 2 segundos.

Me preguntó: “¿Vas a meter la moto por el campo? , ¿en que % aproximado?”

Le respondí: “Muy poco. El 90% o más será ciudad y carreteruchas muy secundarias.”

Y resolvió: “Entonces ¿que necesidad de dejar planas las ruedas de tacos? La supermotard es precisamente para el uso que le vas a dar, y si algún día quieres aventurarte en un caminito de tierra, con cuidado, pero podrás hacerlo.”

Tema zanjado.

Tengo el dinero, tengo licencia y ya se exactamente el modelo que quiero. A por ella!!!
O no? Quizá me falla un pequeño detalle. La moto es de marchas… y no he llevado nunca ninguna.

Eso no podía ser una barrera. Había soñado demasiadas noches con ese momento. Había trabajado duro todo el verano para pagarme la moto.

No me quedó otra que pedirle a mi hermano que me acompañara a sacar la moto de la tienda. Yo ya aprendería por un camino de tierra cerca de la casa donde vivía.

Creo recordar que era Octubre cuando acompañado de mi hermano mayor nos dirigimos a la tienda a buscar la moto. La tenían en el pequeño taller al fondo del local, acabada de matricular. Primero un poco de papeleo, contratar el seguro, la factura, pagar la moto etc… y vamos al taller!!

El señor Vilaplana, dueño de la tienda, me explicó detalladamente el funcionamiento de los mandos, por donde se ponía la gasolina, por donde el aceite (2 tiempos), que la moto gastaba muy poco y podía hacer muchos km en reserva (eso se lo podía ahorrar, porque me costó quedarme sin gasolina a los pocos días…), que no la apretara en frío ni durante el rodaje etc…

Y por fin. POR FIN !!! vamos a salir con la moto por la puerta. La sacó el sr. Vilaplana. La dejó justo en la puerta de la tienda, parada, y me regaló un casco. Esa sensación. La de ver el cacharro azul saliendo por la puerta y saber que era mío. Que era mi puerta a la libertad, a la movilidad, a la diversión. Esa sensación no la he vuelto a sentir nunca. Aún ahora, mientras escribo, se me hace un pequeño nudo en el estómago.

La verdad es que no recuerdo con que casco vino mi hermano, porque acababa de ser padre de gemelos y no tenía moto desde hacía muchos años. La cuestión es que se subió, arrancó la moto a patada, me subí y me llevó a una esplanada asfaltada muy cerca, en la estación de autobuses, donde me enseñó los primeros pinitos con el embrague y me dijo eso de “primera abajo y todas las demás para arriba”.

A partir de ahí, mi vida cambió por completo.
A mejor, por supuesto.

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  1. La primera moto sea la que sea te marca para siempre. Y Derbi ha tenido la fortuna durante muchos años de brindarnos nuestra primera moto. Mi primera moto fue una derbi ds50, de tercera o cuarta mano y un poco castigada, pero aún así siempre la recordaré con entusiasmo.

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